La A7 III fue la cámara que convenció a media industria de que el salto a mirrorless full frame merecía la pena, y en 2026 sigue siendo una recomendación habitual precisamente porque lo que hacía bien entonces -sensor, autofoco, autonomía- no ha dejado de ser bueno. El sensor de 24,2 MP con estabilización de 5 ejes y el sistema de 693 puntos de detección de fase heredado de la A9 siguen dando un rendimiento que muchas cámaras nuevas no mejoran de forma sustancial.
Donde sí se nota el paso del tiempo es en vídeo: se queda en 4K a 30p, sin opción de 60p, y sin el Eye AF en tiempo real de las generaciones posteriores salvo por actualización de firmware parcial. Para fotografía, sin embargo, sigue compitiendo de tú a tú con cuerpos bastante más caros, y la batería NP-FZ100 le da una de las autonomías más largas de esta comparativa.